Un stock “suficientemente relevante y desigualmente repartido”, una demanda débil “que sigue apalancada a pesar de las políticas fiscales”, y el tremendo endeudamiento de promotores y compradores, complican, “y pueden complicar aún más”, la situación del sector según Pep Ruiz, director de análisis inmobiliario de AFI.
En este contexto, analistas y profesionales defienden la entrada en el mercado de nuevos y grandes operadores y una mayor intervención de las administraciones competentes. En este sentido, Ruiz ha hecho hincapié en la necesidad de poner en marcha nuevas medidas dinamizadoras, que vayan más allá de las subvenciones a la actividad y a los particulares. “Las administraciones deben, además, favorecer, apoyar y subvencionar la creación de nuevos operadores, agilizando la legislación, facilitando los cambios de uso mediante la reducción de la burocracia, introduciendo seguros de impagos de las hipotecas y facilitando el acceso al alquiler de viviendas”, entre otras cosas.
El stock en manos de las entidades financieras agrava la situación de los profesionales del sector. En su nuevo papel como intermediario, “una intermediación involuntaria y con grandes riesgos”, aclara Ruiz, las entidades son acusadas por muchos profesionales de competencia desleal. En este sentido, el analista de AFI tiene claro que, "aunque difícilmente podemos acusarlas de hacer algo ilegal, lo cierto es que están haciendo una competencia muy dura y hay que asumir que lo seguirán haciendo”.